Julian Alaphilippe (27 años) ha logrado este lunes una victoria para recordar en la tercera etapa del Tour de Francia.

Hacía cinco años que un francés no se vestía con el maillot de líder

Un día duro de 215 kilómetros, con los últimos 40 kilómetros complicados y apasionantes para el espectador, con cuatro cotas seguidas Côte de Nanteuil-la-Fôret (4ª, km 173); la Côte d’Hautvilliers (3ª, km 185,5); la Côte de Champillon (3ª, km 190); y la Côte de Mutigny (3ª, km 199). Un terreno ideal para un ataque letal, para un corredor valiente. Primero lo intentó Tim Wellens, pero la gloria estaba reservada para el talentoso corredor del Deceuninck Julian Alaphilippe.

El de Saint-Amand-Montrond, recientemente renovado por su equipo hasta el 2021, lanzaba un ataque letal en la subida a Mutign y, justo en la frente de Geraint Thomas y Egan Bernal, que, imponentes, no pudieron salir a su rueda. El galo, valiente como pocos, sabía que ésta podía ser su etapa, y se lanzó a por ella en la patria del champagne, en un final de jornada que transcurría por un terreno precioso, rodeado de viñedos y con unas carreteras sinuosas, con secciones incluso de pavé, que dotaban a la gesta del ‘mosquetero’ Alaphilippe de una épica mayor.

La duda estaba en saber si Mike Teunissen, el sorprendente líder tras los dos primeras etapas del Tour iba a poder mantener el maillot amarillo, pero rápidamente se pudo comprobar que la gloria para el integrante del Jumbo-Visma tenía fecha de caducidad y ésta era la de este lunes.

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