Real Madrid frente al Al Ain firma otro año espectacular, con la Champions y el Mundial de clubes y pone un punto y seguido en una racha inolvidable. Puede pasar por momentos de dudas, pero cuando llegan los momentos decisivos, los encuentros que deciden los torneos, poco equipos tan fiables como el Real Madrid. Fue un encuentro que dominó de principio a fin, sin las dudas de otras veces, un equipo convincente, seguro, que sabe manejarse como nadie en estos escenarios. Es verdad que el rival era inferior, pero lo que cuenta de esta competición es el largo camino que hay que hacer para plantarse en él. Hay que terminar entre los cuatro primero en la Liga, atravesar toda la Champions y ganar estos dos encuentros a deshoras y llenos de trampas: porque a los equipos europeos se les exige ganar y juegan con esa responsabilidad

No ha dudado el conjunto de Solari en los dos encuentros. Eso es un paso adelante, una muestra de seguridad y puede que de confirmación de que el equipo avanza. Llegó a Abu Dabi tras unos partidos extraños, ganando a los dos últimos por la mínima y perdiendo contra el CSKA en un choque sin importancia, pero que dejó un gusto amargo.
El Mundial puede ser la puerta que cierra esa etapa y abre un futuro con otro horizonte. Ha funcionado el Madrid en todas las posiciones. Desde Courtois, que en cada partido deja un parada para salvar al equipo, hasta Benzema, que completó dos partidos extraordinarios, como un jugador más de centro del campo y un delantero generoso.
Solari ha encontrado el molde. Son las finales las que definen los onces de los entrenadores y el que presentó el argentino fue el esperado, sin Isco, que no jugó ni un minuto y cuya única aparición en la final fue cuando Sergio Ramos le abrazó al celebrar su tanto.

Solari no cuenta con él como sí cuenta con Lucas Vázquez en un lado y con el prodigioso Llorente en el centro. Casemiro está en fase de recuperación y fue el que terminó el encuentro. Pero se lo va a tener que pensar mucho el entrenador para quitar al canterano. Corre por los que no lo hacen, llega hasta donde no llegan los otros, roba balones con una eficacia extraordinaria y, además, ya marca. Su gol decidió ya el partido: un tiro desde fuera del área, tras el rechace de un córner. Le pegó al balón perfecto, para que fuera raso, pegado al palo.

Su gol decidió el resultado, aunque el partido era del Madrid, que esta vez no pasó por ningún bache. Controló la situación siempre porque Llorente roba, porque Modric va avanzando poco a poco y porque Benzema es el faro, en el que todos se apoyan para empezar a jugar.

Fue el francés quien paró con el pecho un pase de Lucas Vázquez y le dio el balón para que el croata marcase el primero desde fuera del área, un tanto muy suyo.

El Madrid, durante la primera mitad, atacó sobre todo por la derecha, donde el trabajo de Lucas y Carvajal vuelca al equipo por ese lado. Por el otro lado llegó el único susto: un error de Marcelo que terminó sacando Ramos debajo del larguero.

El Al Ain no apareció hasta el final del choque cuando hizo su gol de consolación, de premio por haber llegado a esta final. Pero todo el choque fue blanco, que hizo lo que quiso. O esperar o atacar. Benzema dirigía el ataque y en la segunda mitad, Bale y Marcelo se animaban para sumar oportunidades. Lo único peligroso era que no llegaba el segundo tanto porque el portero rival estuvo afortunado en un remate de Benzema y en otro de Bale.

Era cuestión de tiempo que el Madrid cerrase el encuentro. No tuvo prisa, pero no decayó nunca su dominio, como si ha pasado otras veces. Fue un equipo más confiado, con síntomas de recuperación, en el que además volvió a marcar Ramos de cabeza, una suerte que se había perdido. Tuvo hasta minutos Vinicius, que acabó el partido con el cuarto, de rebote, otra vez. Un gol de la joven promesa que quizá sea una señal de todo lo que está por venir.

El Real Madrid consigue así su tercer título del Mundial de Clubes consecutivo y el séptimo contando la Copa Intercontinental.

El conjunto blanco, por lo tanto, es el más laureado de la historia también en ambos formatos de la competición. Ganó tres Copas Intercontinentales (1960 al Peñarol, 1998 al Vasco da Gama y 2002 al Olimpia) y lleva ya cuatro Mundiales de Clubes (2014 a San Lorenzo, 2016 a Kashima Antlers, 2017 a Gremio y 2018 a Al Ain).

En el palmarés de este torneo, que comenzó a jugarse en 2000, el Real Madrid figura por delante del Barcelona, que lo ha ganado en tres ocasiones (2009, 2011 y 2015).

La victoria del Real Madrid mantiene el dominio del ganador de la Liga de Campeones, ya que desde que venció el Corinthians en 2012 siempre ha ganado este torneo el representante europeo.

 

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