“Ha fallecido apaciblemente rodeado de su familia”, comunicaron los allegados de una de las leyendas de la F1, que tenía 70 años.

Se va uno de los rostros que ha dibujado la leyenda de la Fórmula 1, que hizo famoso el deporte de los monoplazas. De muy pocos se han rodado películas, por el guión frenético que dejó su trayectoria. Él la merecía. Su rostro en sí quedó como novela de su vida. Las cicatrices del horror y la gloria. Fue icono de los 70 y los 80, cuando ya su cara marcada por la tragedia acentuó un poco más el rol de mito con mono de piloto. El austríaco Niki Lauda, triple campeón del mundo de Fórmula 1, ha muerto a los 70 años de edad, según anunció su familia en un comunicado enviado esta madrugada.

Lauda salió vivo de las llamas en Nurburgring para volver a ser campeón del mundo y colocarse, con su historia de superación, entre las figuras más trascendentes de la F1. La mala salud estaba golpeándole.”Con gran dolor anunciamos que nuestro querido Niki ha fallecido apaciblemente el 20 de mayo de 2019, rodeado de su familia”, anunciaron los familiares del piloto y empresario, 70 años desde el pasado 22 de febrero. Lauda se había sometido en verano de 2018 a un trasplante de pulmón que le obligó a estar hospitalizado varios meses.

El pasado enero tuvo que volver a ser internado a causa de una gripe que contrajo durante las navidades anteriores en Ibiza(España), donde tenía su segunda residencia.

“Sus logros únicos como deportista y como empresario son y serán siempre inolvidables. Su dinamismo inagotable, su rectitud y su valentía serán un modelo y una referencia para todos nosotros”, recordó su familia en la nota en la que anunciaba su muerte.

fueron tipos como Niki Lauda los que conquistaron a los aficionados, los que pusieron alma a los coches más rápidos de la tierra. Hill, Lauda, Prost, Senna, Schumacher, Alonso, Hamilton… Ellos son la historia de las carreras. El austriaco fallecido esta madrugada unía al talento y personalidad su renacer cuando las agencias de información preparaban ya su obituario en aquella tarde que quedó atrapado bajo las llamas de su monoplaza, en el terrible trazo antiguo del circuito de Nurburgring.

Fue el 1 de agosto de 1976, cuando circulaba con su Ferrari como vigente campeón del mundo, sufrió uno de los accidentes más recordados en el historia de la Fórmula 1. Perdió el control y chocó con el monoplaza, quedando envuelto en llamas durante unos segundos eternos. Le salvó del fuego el italiano Arturo Merzario. “Hice lo normal entonces. No me considero un héroe. Me metí entre las llamas porque el extintor no funcionaba”, contó después el socorrista de Lauda, que como agradecimiento le regaló un reloj. Aquel detalle afianzó la fama de tacaño del genio austriaco, con tanta ambición en la pista como en el mundo empresarial, donde coleccionó diversas aventuras. Hijo de un empresario del mundo del papel, él se atrevió a lanzar una línea área comercial en los años 80, antes de volver a la F1 para ser campeón del mundo otra vez. Décadas después seguiría haciendo negocios con las compañías low cost.

Tras el accidente de Nurburgring, Lauda recibió incluso la extrema unción, pero seis semanas después, contraviniendo todas las órdenes de los médicos y de sus superiores en la escudería, se lanzó de nuevo a las pistas, intentando evitar que se le escapara un título que tenía ganado antes de arder sobre el asfalto.

Aparcado el monoplaza, pasó a ser una figura más del circo de la F1, estando presente en todos sus escenarios, desde la cabina de retransmisión hasta el muro de boxes. En los 90, como asesor de Ferrari, recomendó fichar al joven Schumacher. Y después fue director de Jaguar y Mercedes. Presente, como alto directivo del equipo, ha estado en el actual ciclo triunfal de la marca alemana, dominadora absoluta de las carreras en los últimos años, con Lewis Hamilton al volante.

En 2011 fue llevada al mundo del cine su histórica rivalidad en la F1 con el británico James Hunt con la película Rush y en 2015 publicó otro libro, titulado Hablemos sobre dinero. Entre 1976 y 1991 Lauda estuvo casado a Marlene Knaus (chilena de origen austríaco), con las que tuvo dos hijos Lukas (1979) y Mathias (1981), que se criaron en España.

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