Siendo aún un niño, Diego Armando Maradona empezó a acaparar la atención por su técnica y su desparpajo para jugar. Su debut en la Primera División fue el 20 de octubre de 1976, a diez días de cumplir los 16 años, en una derrota de Argentinos Juniors ante Talleres por 1-0. Ingresó con la camiseta número 16 en reemplazo de Rubén Aníbal Giacobetti.

Por Sebastián Meresman

Buenos Aires, 25 nov (EFE).– Endiosado, amado, venerado, admirado y respetado, pero también juzgado, criticado y cuestionado: todo eso, y mucho más fue Diego Armando Maradona, el hombre que falleció este miércoles, pero que se volvió un mito en vida gracias al futbol y a su personalidad.

Hijo de “Doña Tota” (Dalma Salvadora Franco) y “Don Diego” (Diego Maradona), el campeón del mundo con Argentina en México 1986 nació el 30 de octubre de 1960. Fue el quinto hijo de los ocho del matrimonio y el primer varón. Tuvo una infancia con carencias y se crió en Villa Fiorito, una de las zonas más desprotegidas y abandonadas de la provincia de Buenos Aires.

“Cuando llegaba la comida, mi mamá decía que le dolía la panza porque quería que comiéramos nosotros y no alcanzaba. A los 13 años me di cuenta que mi vieja nunca había sufrido del estómago”, reveló un ya adulto Maradona.

En esta foto de archivo del 10 de junio de 1987, la leyenda del futbol brasileño Pelé, en el centro, toma de la mano al capitán italiano Alessandro Altobelli, a la izquierda, y al capitán argentino Diego Maradona, luego de recibir la medalla de honor de la FIFA antes del inicio de un partido entre Argentina e Italia en Zurich, Suiza. Foto: Archivo, AP
En esta foto de archivo del 27 de junio de 2010, Diego Maradona, como técnico de Argentina, da instrucciones a Lionel Messi durante el partido de octavos de final de la Copa del Mundo entre Argentina y México en el Soccer City en Johannesburgo, Sudáfrica. Foto: Matt Dunham, Archivo, AP

En 1969 se sumó a “Los Cebollitas”, un equipo juvenil de Argentinos Juniors, que arrasó a casi todos los rivales con los que se enfrentó.

Siendo aún un niño empezó a acaparar la atención por su técnica y su desparpajo para jugar. Su debut en la Primera División fue el 20 de octubre de 1976, a diez días de cumplir los 16 años, en una derrota de Argentinos Juniors ante Talleres por 1-0. Ingresó con la camiseta número 16 en reemplazo de Rubén Aníbal Giacobetti.

Maradona contó en 2006 en Yo soy el Diego, su primer libro, que el entrenador le dijo: “Vaya, Diego, juegue como usted sabe, y si puede tire un caño (túnel)”.

“Le hice caso. Recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Cabrera, le amagué y le tiré la pelota entre las piernas; pasó limpita y enseguida escuché el ‘Ooooole’ de la gente, como una bienvenida”, explicó Maradona en el libro.

A pesar de su juventud, “Pelusa” ya era famoso en el club por entretener y sorprender a los hinchas con sus malabares con el balón en el entretiempo de los partidos.

Maradona defendió la camiseta del “Bicho” hasta 1981, cuando pasó a Boca Juniors.

César Luis Menotti, junto al jugador Diego Armando Maradona durante su primer entrenamiento al F.C. Barcelona, el 7 de marzo de 1983. Foto: EFE/Archivo

Pese a haber jugado algunos partidos con Argentina, el seleccionador, César Luis Menotti, lo dejó fuera de la Copa del Mundo que la Albiceleste disputó y ganó en su país en 1978.

Al año siguiente, Maradona ganó el Mundial Sub-20 de Japón, bajo la dirección técnica de Menotti.

Después de deleitar y alegrar a los simpatizantes de Argentinos Juniors pasó por Boca Juniors (1981-1982 y 1995-1997), Barcelona (1982-1984), Nápoles (1984-1992), Sevilla (1992-1993) y Newell’s Old Boys (1993-1994). Se retiró en el “Xeneize” el 25 octubre de 1997.

Ganó un Metropolitano (1981) con Boca Juniors, la Copa del Rey (1983), la Copa de la Liga (1983) y la Supercopa de España (1983) con el Barcelona y dos Ligas italianas (1987 y 1990), una Copa de Italia (1987) y una Copa de la UEFA (1989) con el Nápoles.

Con la Albiceleste ganó la Copa del Mundo sub’20 de Japón 1979 y luego, en México 1986, hizo su nombre inmortal al anotar el mejor gol del siglo XX y el tanto con “La mano de Dios” a Inglaterra en cuartos de final del Mundial que Argentina ganó.

Dirigió a Deportivo Mandiyú (1994), a Racing Club (1995), al Al Wasl (2011-2012) y Al Fujairah (2017-2018) de los Emiratos Árabes, a los Dorados de Sinaloa (2018-2019), de la Segunda División de México, y en septiembre de 2019 asumió en Gimnasia y Esgrima La Plata, equipo que dirigía al momento de su muerte.

En esta foto de archivo del 27 de junio de 2010, Diego Maradona, como técnico de Argentina, hace gestos durante el partido contra México por los octavos de final de la Copa del Mundo de Sudáfrica, en el Soccer City en Johannesburgo. Foto: Martin Meissner, Archivo, AP
En esta foto del 29 de junio de 1986, Diego Maradona alza la Copa Mundial tras la victoria de Argentina 3-2 ante Alemania en la final, en el estadio Azteca de la Ciudad de México. Foto: Carlo Fumagalli, archivo, AP

En 2008 asumió como seleccionador de Argentina y renunció dos años después tras la eliminación en cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010.

Sus declaraciones, peleas y litigios judiciales lo pusieron muchas veces en el ojo de la tormenta.

Maradona denunció penalmente a su exesposa, estuvo años sin reconocer a varios de sus hijos, fue filmado mientras le pegaba a su expareja Rocío Oliva y también fue acusado de abuso sexual por una periodista rusa.

Criticó a la Iglesia católica, a la FIFA, a la Asociación del Futbol Argentino (AFA) y a decenas de entrenadores, jugadores y personajes públicos. Además, tuvo un fuerte compromiso político y partidario, que hizo que fuera amado y odiado.

También recibió múltiples reconocimientos, condujo su propio programa de televisión y coqueteó con la muerte varias veces, hasta que esta lo venció.

El regreso a su país natal en 2019 como entrenador de Gimnasia evidenció que, pese a los años, el amor que siente la gran mayoría de los argentinos por el ídolo futbolístico estaba intacto.

El lunes 2 de noviembre fue internado en La Plata por estar anémico, deshidratado y con “un bajón anímico”, pero el martes debió ser operado por un hematoma subdural.

El deceso de Maradona, probablemente el hombre más conocido del planeta, marca un punto final en su historia personal. Sin embargo, su mito y su recuerdo quedará vigente por siempre.

Diego Armando Maradona, junto al entrenador del Sevilla, Bilardo, en el partidillo de entrenamiento que celebraron esta tarde en Sevilla. Foto: EFE/Eduardo Abad/Archivo

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