La temporada de Fórmula 1 podría concluir sin haberse puesto en marcha debido a la pandemia global de Covid-19 que amenaza con frustrar también el GP de Bélgica, a un paso de convertirse en su undécima «víctima».
    La posibilidad de que todo termine antes de siquiera empezar fue sugerida por Max Mosley, ex presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y palabra más que autorizada en lo que refiere a la máxima categoría.
    «No existe garantía alguna de que la temporada pueda ponerse en marcha a partir de julio», afirmó Mosley en diálogo con la prensa internacional al afirmar que el escenario planteado por la pandemia está lejos de mejorar.
    «La espera sólo puede empeorar las cosas pues nada permite suponer que termine convirtiéndose más adelante en una ventaja y la posibilidad de comenzar el campeonato en julio es cada vez más improbable y remota», destacó.
    «Así las cosas, los equipos y los organizadores de las competencias no tienen certezas como para realizar una planificación adecuada», agregó Mosley intentando verle el lado positivo a una posible cancelación de toda la temporada.
    «Un año de pausa serviría para preparar una base financiera muchos más sólida para el futuro», advirtió tras reiterar que «mientras no haya certezas sobre qué sucederá a nivel global con la pandemia, resulta imposible hacer un plan razonable».
    Las declaraciones de Mosley coincidieron con las dudas sobre la disputa del GP de Bélgica previsto para el 30 de agosto en el circuito de Spa-Francorchamps, un día antes de que finalice la cuarentena obligatoria decretada en ese país.
    El gobierno de Bruselas prohibió hasta el 31 de agosto todos los eventos masivos para evitar la propagación de la enfermedad que en Bélgica provocó más de 4.800 muertes y registra casi 35.000 infectados a la fecha.
    Ni siquiera la opción de disputar la competencia a puertas cerradas cuajaría en este caso pues en el paddock se congregarían muchas personas en espacios reducidos, algo poco recomendable en tiempos de pandemia.
    A la espera de una flexibilización de la cuarentena por parte del gobierno belga, los responsables del circuto de Spa anunciaron que quedó suspendida la venta de entradas y que aquellos que las hayan adquirido serían compensados.
    «Los mantendremos informados al respecto apenas sea posible», explican al reconocer que «la prioridad, por el bien común, es que todos respetemos las medidas aplicadas», según destacan en un comunicado.
    Los dirigentes de la FIA y de la Fórmula 1 aún no renuncian a la idea de disputar un campeonato con 18 o 19 carreras respecto de las 22 previstas originalmente en el que debía ser el calendario más extenso de la historia.
    Una situación análoga a la de Bélgica se dio en Francia cuando el presidente Emmanuel Macron anunció la prohibición de los eventos masivos hasta mediados de julio para evitar nuevos contagios.
    Por eso, el GP galo que debía albergar el cicuito Paul Ricard de Le Castellet el 28 de junio quedó «herido de muerte» y pasaría a integrar la lista de otros que sufrieron idéntico destino.
    Ya habían sido suspendidos previamente o directamente cancelaros los Grandes Premios de Australia, Bahrein, Vietnam (que debía hacer su estreno), China, Países Bajos, España, Mónaco, Azerbaiján y Canadá.
    El plan de poner en marcha la temporada en julio hoy parece lejano pues en medio de una pandemia que no da tregua hay que tener en cuenta también las restricciones impuestas a los vuelos en la mayoría de los países.
    Las cuestiones logísticas vinculadas a esta situación parecen ser irremediables y terminarían por darle la razón a Mosley cuando advierte que todo podría terminar antes aún de haber comenzado.

Fuente (ANSA).

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