La tercera etapa de la París-Niza ha dejado, además de al español Iván García Cortina como ganador, una fea imagen. La protagoniza Sam Bennett, que a punto estuvo de provocar una peligrosa caída en el seno del pelotón tras un pique con el colombiano Nairo Quintana.

Después de considerar que Quintana se entrometía en su trayectoria, Bennett quiso tomarse la revancha con sendos empujones sobre el escalador. Éste, con un cuerpo mucho más pequeño, logró mantenerse sobre la bicicleta, pero en su intento de evitar a su colega a punto estuvo de afectar a un tercer corredor.

No fue el único incidente de la etapa, en la que se produjo también una caída multitudinaria que afectó a diez corredores, en principio, ninguno de ellos acabó con heridas o lesiones relevantes.

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