El aislamiento forzado en tiempos de coronavirus provoca distintos efectos en aquellos obligados a cumplirlo y en el caso de los futbolistas, como en tantos otros, genera ansiedad, angustia, soledad y depresión.


Así lo advierte el sindicato internacional que los representa, FifPro, tras realizar una encuesta para determinar los «daños colaterales» del encierro que suele afectar más a los atletas que practican deportes colectivos.


El informe, a cargo del médico francés Vincent Gouttebarge, destaca que el 47 por ciento de los entrevistados que responden a esas características presentan ese tipo de síntomas durante la cuarentena.


«Existen diferencias entre quienes practican disciplinas individuales o grupales. Los que están acostumbrados a formar parte de un equipo sufren esta situación mucho más que los otros», explica el especialista.


«La ausencia de compañeros y el no poder relacionarse con el grupo genera muchas veces ansiedad y depresión, como sucede en los casos de muchos jugadores obligados a quedarse en casa durante la pandemia», agrega.


Monica Vaillant, ex integrante del equipo italiano de waterpolo y hoy psicóloga coincide en que «normalmente los deportistas de las disciplinas colectivas se entrenan juntos y el objetivo compartido es como su combustible».

El gobierno italiano decretó una extensión del plazo para reanudar las actividades deportivas hasta el 13 de abril y con ello la angustia de los atletas impedidos de concurrir a los lugares que habitualmente frecuentan, como le sucede a tanta gente.

En el caso de los futbolistas «el malestar deriva de la privación de trabajar en equipo ya sea en el plano físico como en la preparación táctica en la que suelen concentrarse los entrenamientos», explica.

Pero también un regreso a la actividad demasiado repentino podría traer aparejada una situación de estrés: «Exponerse de nuevo al juicio de los aficionados, sobre todo en el máximo nivel, no es como prender o apagar una perilla», compara.

Declaración la de Vaillant que reitera un concepto expresado en la víspera por el argentino Javier Zanetti, vicepresidente de Inter que por su condición de ex futbolista tiene también la autoridad suficiente como para hablar de esos efectos.


 «Después de semanas de realizar una actividad distinta a la habitual puede aparecer el temor a no sentirse preparado para retomar un papel no sólo deportivo, sino como personaje público», destaca Vaillant. «La importancia de la perfomance resulta evidente y se necesita una enorme capacidad de concentración para volver a estar bajo los reflectores», completa, sobre todo cuando en el país se «sigue hablando de cientos de muertos y de guerra».

«Los futbolistas se ven así obligados a vivir en una suerte de realidad paralela. Una situación esquizofrénica que por cierto atenta y mucho contra la concentración, razón por la cual habrá que estar muy atentos cuando la actividad se reanude», advierte.

Sobre todo, continúa Vaillant, «porque la programación y la rutina son muy importantes en la vida de un atleta, ya sea que practique un deporte individual o colectivo, porque necesita estar al máximo al momento de salir al ruedo».

En situaciones de incertidumbre como las actuales, explica, «es difícil ponerse objetivos porque el horizonte es incierto y hace falta mucha pasión y fuerza de voluntad para salir adelante».

Diagnóstico que seguramente comparte Enrico Castellacci, quien en una carta de la Libre Asociación de Médicos del Fútbol (Lamica), le pide a los reponsables sanitarios de los clubes de fútbol «poner especial atención» a lo que sucede.

Aún cuando reconoce que frente al actual panorama que afronta Italia en esta pandemia es imposible pensar en una reanudación de las actividades a corto plazo.

«La reanudación del campeonato sólo podrá ser posible en determinadas condiciones higiénico-sanitarias de seguridad para evitar el contagio y, lo que sería peor, una reaparición de la enfermedad», destaca.

«Es una cuestión no sólo vinculada a la salud sino que, además, podría traer aparejadas cuestiones legales», advierte Catellacci, aunque muchos futbolistas sólo estén pensando en este momento cuándo será finalmente la hora de volver a jugar.

Fuente (ANSA).

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