Después de un mes de concentración, en medio de la etapa final del Preolímpico sub 23, los jugadores de la selección Colombia recibieron la visita de un doctor con una especialidad poco convencional, la risa.

Siendo las 8:15 de la noche, en el club campestre de Bucaramanga, el especialista en hacer reír a las personas recibió a sus nuevos pacientes, 23 jóvenes con una carga inusual a sus espaldas: la ilusión de 50 millones de colombianos.

José, con 30 años de experiencia en su labor, tuvo 60 minutos para curar cualquier aflicción que sus anfitriones pudiesen padecer. Comenzó con una dosis pequeña de humor convencional, buscando la confianza de las estrellas que en estos días están en los ojos del mundo.

A medida que el tiempo transcurría, las caras de los 23 pacientes, acompañados de su cuerpo técnico, comenzaba a cambiar. Las cejas fruncidas se convirtieron en carcajadas. Las manos cruzadas en aplausos y la atención dispersa se desvaneció para transformarse en un reflector hacia el comediante.

Con chistes sobre la forma de ser de los diferentes habitantes de este país, y las situaciones que se dan al vivir más de 30 días con personas de diferentes personalidades y costumbres, Ordóñez logró adentrarse en la realidad de los jugadores, haciendo que más de uno se sintiera identificado y señalara con una sonrisa en la cara a su compañero que suele roncar sonoramente, o quien acostumbra a reírse por todo.

“Es balanta”, “ese es el Chino”, “ahí está pintado Omar Durán”, eran algunas de las frases que se escuchaban de fondo en medio de las risas que se estrellaban en los oídos de los presentes. Con el transcurrir de los minutos, el chiste tomaba un sentido, y se juntaba con las experiencias de José para darle a entender a las jóvenes promesas de fútbol colombiano que la fama, el dinero y el reconocimiento no es nada sin bases familiares y valores.

Ordóñez, quien además de ser uno de los mejores comediantes del país, es pastor cristiano, puso de ejemplo su vida y su carrera para llevarles un claro y contundente mensaje: “Colombia no sólo necesita su fútbol y talento, lo que más necesita este país de ustedes, es que formen una buena familia, que amen a sus esposas, que críen bien a sus hijos…” “No hay nada más lindo comparado con que te llamen papá”.

La consulta con el doctor en humor llegaba a su fin. Con la presencia del técnico Arturo Reyes, asistentes, médico y equipo de prensa, entre otros; el especialista pidió tomar la medicina final. En un círculo, entre abrazos, con los ojos cerrados y en total silencio, Ordóñez se situó en el centro de los jugadores y demás participantes del evento, para usar su antídoto infalible: la fe. Con una oración, puso en manos de Dios el camino que viene para la selección Colombia sub 23, el partido ante Argentina, pero sobre todo, sus vidas personales y sus carreras.

De esta manera, José Ordóñez aportó su granito de arena en lo que es la fiesta del fútbol que vive Bucaramanga por estos días.

Fuente Vanguardia

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