El entrenador argentino fue contratado en abril y despedido dos meses después sin entrenamientos dirigidos.

El poderío económico y la falta de conocimiento futbolístico de parte de quienes toman decisiones hacen que algunas excentricidades que ocurren en la Gulf League de los Emiratos Árabes Unidos sean poco creíbles, aunque a esta altura ya no sorprenden.

Rodolfo Arruabarrena, quien tras dirigir a Tigre, Nacional y Boca Juniors inició su periplo por Medio Oriente en 2016, vivió una situación insólita de la que saldrá mal parado en lo deportivo pero muy beneficiado desde el punto de vista financiero.

Al entrenador argentino lo cesaron en marzo, cuando iba primero con Al Ahli, y en plena pandemia del coronavirus lo contrató un mes después el Sharjah, que marcha quinto. Sin embargo, no llegó a dirigir un entrenamiento y ya fue cesado, pese a que el reinicio de las actividades estaba previsto para julio.

El jeque que es dueño del equipo echó a toda la comisión directiva, y la nueva dirección decidió restituir en el cargo a Abdulaziz Mohammed, el antiguo entrenador. Arruabarrena, que sigue en Dubai junto a su cuerpo técnico, ya tenía contrato firmado y por el mismo le corresponde una indemnización de 1.500.000 dólares.

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