La Federación de Fútbol China ha anunciado que tanto la Superliga como el resto de competiciones oficiales del país tendrán tope salarial a partir de la próxima temporada.

La Superliga china dedicó en la temporada pasada más de 400 millones de euros a fichar jugadores extranjeros. En el ejercicio anterior, esa cifra superó los 500 millones de euros. Este año, la inversión de los clubes chinos en fichajes apenas ha pasado de los 80 millones. Un recorte del 80% que refleja el cambio de rumbo que ha tomado China en su estrategia de colocarse en la élite mundial del fútbol.

Todavía no se ha hecho pública la cuantía de estos salarios máximos, aunque la Federación indicó que todos los jugadores nacionales -no especificó si los extranjeros también- deberán firmar nuevos contratos de acuerdo a esta nueva regulación.

Los límites también llegarán a las primas por victoria, y la CFA prohibirá que se paguen en efectivo.

Estas nuevas normas servirán para “contener la inversión irracional” y “promover un desarrollo sostenible de las ligas profesionales”, según fuentes de la institución citadas por Xinhua.

China ya aplicó en 2017 un impuesto del 100 % a los fichajes de extranjeros por más de 45 millones de yuanes (6,5 millones de dólares o 5,7 millones de euros), cantidad que se reduce a los 20 millones de yuanes (2,9 millones de dólares o 2,5 millones de euros) en el caso de los futbolistas chinos.

Esto quiere decir que, si un equipo chino ficha a un jugador en un traspaso equivalente a 10 millones de euros, debería pagar esa misma cantidad al fisco.

Junto a los límites salariales y de primas, la CFA también anunció que este impuesto se aplicará también en la China League One, la segunda división nacional.

El máximo regulador del fútbol chino reiteró que supervisará las finanzas de los clubes para garantizar que las reglas se cumplen y evitar los contratos dobles y la evasión fiscal.

En los últimos años, la CFA ha implantado varias medidas para enfriar la burbuja del fútbol chino, cuyos clubes habían acometido varios traspasos multimillonarios para traer a jugadores de postín con altísimos sueldos.

Así, llegaron a China jugadores de talla mundial como Carlos Tévez, Oscar, Didier Drogba, Hulk, Cédric Bakambu, Nicolas Anelka, Gervinho, Ezequiel Lavezzi, Axel Witsel, Ramires, Jackson Martínez o Javier Mascherano.

Sin embargo, la burbuja no se limitó solamente a jugadores internacionales, ya que afectó también a futbolistas domésticos como Zhang Chengdong, que pasó de no contar apenas durante su etapa en el Rayo Vallecano español a protagonizar un traspaso cifrado en unos 20 millones de euros.

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