El Giro de Italia entra en su última semana a partir de este martes y lo hace con una de las más esperadas etapas de montaña, de Lovere a Ponte di Legno.

Una jornada que en principio había de encadenar el Gavia y el Mortirolo pero que la nieve ha obligado a retocar, aunque no a reducir sensiblemente su dureza. La etapa tendrá finalmente 194 kilómetros (eran 226) y concentrará sus dificultades en las subidas al inédito Cevo (un tercera en el km. 89), el recordado Aprica (3.ª, km. 128) y el Mortirolo, con sus 12 kilómetros de ascensión con pendiente media del 19,9%. Se sube por su vertiente más clásica, con puntas del 18%.

De la cima del Mortirolo hasta la meta hay 28 kilómetros que no serán fáciles porque los primeros 11 son en descenso y el resto en constante subida (3-4% de desnivel continuado) aunque no se considere puntuable para el premio de la montaña. Son, en total, 4.800 metros de desnivel acumulado en este auténtico etapón que promete nuevas emociones en el Giro.

Superada esta dificultad de entrada, la semana decisiva del Giro añade dos jornadas peligrosas: el miércoles 29 con los últimos 5 kilómetros en subida al 8,5% para aproximarse a la frontera con Austria y el viernes 31 con otro final en subida (13,6 km al 5,6%), con los Dolomitas como telón de fondo. Pero sobre todo la atención se centrará en las dos últimas etapas del fin de semana.

20.ª etapa (sábado 1 de junio). De Feltre a Croce d’Aune/Monte Avena. Son 194 kilómetros de etapón dolomítico con 5.500 metros de desnivel acumulado. Por el camino, cinco puertos, tres de 2.ª y dos de 1.ª. Destacan el Passo Manghen (2.047 metros), el Passo Rolle (1.980m.) y las dos subidas finales a Croce d’Aune (últimos 6 kilómetros con pendientes casi constantes por encima del 10%) y Monte Avena (últimos 7km. con pendiente media del 7,4%).

21.ª etapa (domingo 2 de junio). El último examen del Giro 2019 lo constituye una contrarreloj en Verona sobre 17 kilómetros. Primero un tramo llano de 5, una subida de 4,5 kilómetros (al 5% de desnivel) hasta el alto de Torricelle, descenso de otros 3 kilómetros y llano final hasta la meta, emplazada en la Arena de Verona.

En su análisis de la última semana del Giro, el líder Richard Carapaz se declaró “contento y emocionado” por sentirse “uno de los favoritos” para la victoria. Carapaz compareció ante la prensa, acompañado de Mikel Landa, y aseguró que se siente confiado “para rendir al máximo”. El ciclista ecuatoriano del Movistar reconoció que se siente “como uno de los favoritos. No puedo decir que vaya a ser el campeón, pero lo intentaré. En el Giro puede pasar de todo, veremos cómo se mueven los rivales, pero tengo un equipo fuerte y podemos tener una buena semana”, aventuró.

Para Carapaz, Nibali “puede ser el rival más peligroso por su experiencia y palmarés”, pero destacó también a Roglic “porque tendrá la crono final a su favor”.

Por su parte, Mikel Landa (quinto de la general a 3m15s) señaló especialmente a Nibali de cara a la etapa del Mortirolo. “Es un puerto muy exigente y se notará la acumulación de la fatiga. Habrá que controlar de cerca a Nibali, es el rival. Conozco la subida y creo que nos podremos defender bien”. Sobre su aportación a la carrera explicó que espera “seguir creciendo, quiero dar un paso más, estar participativo en la carrera, ser parte de ella”.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here