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Fue un atractivo encuentro y con mucha acción, Los Reds se impusieron con justicia y cerraron una temporada histórica.

Pese a que en la previa todos esperaban que el campeón del certamen tendría cierta facilidad para superar a su rival de turno, lo cierto es que el dueño de casa golpeó primero y de forma imprevista cuando el marcador señalaba los primeros segundos del partido: aprovechando una desatención de la defensa de la visita, Dwight Gayle, mediante una asistencia impecable de Jonjo Shelvey, clavó el 1 a 0 parcial.

Los comandados por Jürgen Klopp arribaron a la tan ansiada paridad en el minuto 38 de la primera etapa. Imponiéndose en el área rival con un cabezazo imponente, Virgil van Dijk envió el balón al fondo de la red superando la defensa impuesta por Martin Dúbravka hasta aquel entonces.

En la segunda etapa, insistiendo en busca de la ventaja e imponiéndose en el campo de juego con su estilo de juego distintivo, el Liverpool finalmente se topó con el 2 a 1 gracias a un remate impecable de Divock Origi. El belga, sacando un disparo cruzado y certero, se sumó al registro de los tantos del encuentro y puso arriba en el marcador a la visita.

Sobre el cierre del partido, con el local buscando de forma intensiva y sin mucha claridad un anhelado empate, los comandados técnicamente por el entrenador alemán, mediante un remate impecable de Sadio Mané, llegaron al 1 a 3 para afrontar los últimos suspiros del compromiso con un mayor grado de tranquilidad.

el dueño de casa intentó llegar al empate moviendo un poco el banco de suplentes, lo cierto es que la solidez defensiva del equipo de Klopp se hizo notar y terminó siendo más fuerte que las intenciones plasmadas por parte del Newcastle, equipo que cerró su temporada con 44 unidades cosechadas. El Liverpool culminó en la cima con 99 puntos.

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