Lo de Argentina terminó siendo un simple trámite. No hubo sorpresas. Ganó 2 a 0 en el cierre de la temporada. La selección se fue de Mendoza con el pecho inflado y con el triunfo que fue a buscar.

El equipo hizo trizas al Tri. Por juego individual como colectivo. Vaya forma de finalizar la temporada.

Los minutos iniciales no fueron una insinuación. Fueron intensos y con una gran aceleración. No hizo falta entrar en modo especulación para ver qué es lo que intentaba el rival amistoso.

Al minuto de juego llegó el gol de Mauro Icardi. El jugador, recibió una pelota larga del arquero Rulli. Se la bajó a Lamela y buscó la pared. La encontró rápido y encaró a fondo mientras apilaba aztecas. Cuando vio el hueco claro metió el zurdazo y se sacó.

Lo de México era más pasividad e impotencia que resistencia, más allá de que antes de ir al descanso probó a Rulli con un tiro libre lanzado por Brizuela.

La parte final no varió en cuanto al protagonismo de uno y otro equipo.

A los 86′ llegó el segundo tanto. Gio Simeone capitalizó una contra que inició con Dybala y el cordobés, como Icardi, festejó por primera vez. Y todo terminó en «ole».

Argentina se fue más que conforme. No sólo con el resultado, también con el rendimiento colectivo y la ofensiva puesta en escena. Ese era el principal objetivo de Scaloni, quien seguiría al frente del equipo (ver aparte). Y lo logró.

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