El empresario Haruyuki Takahashi habría recibido 8,2 millones de dólares de la organización nipona para ganarse el favor de Lamine Diack.

Después del complicado y controvertido aplazamiento de los Juegos de Tokio para julio de 2021 por culpa de la pandemia del coronavirus, la polémica sigue salpicando a la organización nipona, que ha sido acusada de sobornar a miembros influyentes relacionados con el COI cuando la capital japonesa sólo era candidata a albergar la cita olímpica.

La figura clave en todo el entramado desvelado por Reuters es Haruyuki Takahashi, ex ejecutivo de la agencia de publicidad Dentsu Inc, que según los registros financieros consultados por la agencia recibió 8,2 millones de dólares para convencer a pesos pesados relacionados con el olimpismo, siendo Lamine Diack el principal sospechoso.

El expresidente de la IAAF y antiguo miembro del COI, que ya está siendo investigando por la justicia francesa en otro caso de corrupción, habría sido uno de los que habría recibido regalos de Takahashi como cámaras de vídeo o relojes, concretamente de la marca Seiko por un valor de 46.500 dólares, según ha podido saber Reuters. El reglamento del COI permite la concesión de regalos, sin especificar cantidades, y fuentes de la organización olímpica han reconocido la existencia de esos relojes.

“Son baratos”, dijo Takahashi a la agencia, que tras realizar esta gestión pasó a formar parte del comité organizador de Tokio 2020. El empresario reconoce haber recibido los pagos pero niega que utilizara el dinero de manera fraudulenta, asegurando era normal proporcionar obsequios como una forma de lograr buenas relaciones con funcionarios importantes como Diack, de 86 años. “No vas con las manos vacías. Eso es de sentido común”, explicó.

Siguiendo con la misma información, Lamine Diack se reunió con diferentes representantes olímpicos africanos un día antes de la votación para decidir la cita olímpica de 2020, en el año 2013, e informó que votaría a la candidatura tokiota, pero no influyó en la decisión de ninguno de los votantes, aseguró a Reuters uno de los abogados de Diack.

Las acusaciones sobre el senegalés vienen de antes, ya que Francia le está investigando como beneficiario de 2,3 millones de dólares pagados por la organización de Tokio a través de una consultoría de Singapur. Con motivo de este caso, el Gobierno japonés ha facilitado a la fiscalía francesa los registros financieros de la candidatura nipona.

Por otra parte, Tokio 2020 también pagó 1,3 millones de dólares a un instituto sin fines de lucro poco conocido dirigido por el ex primer ministro japonés Yoshiro Mori, una figura poderosa en los deportes japoneses y el jefe del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio.


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